La razón por la que las camisas de hombres y mujeres se abotonan en lados opuestos se remonta a siglos atrás y tiene raíces en la historia y la tradición, no en la practicidad para zurdos o diestros. La explicación más común se relaciona con el hecho de que, históricamente, las mujeres de clase alta eran vestidas por sus sirvientas, y estas sirvientas, siendo diestras, encontraban más fácil abrochar los botones si estaban en el lado izquierdo de la prenda. Mientras tanto, los hombres solían vestirse solos, y la disposición de los botones en el lado derecho les resultaba más conveniente.